Una de las principales razones
por la que no encontramos solución para los problemas es que atacamos los
síntomas y no la enfermedad.
La envidia es un síntoma, no una
enfermedad. La enfermedad es el egoísmo, y éste puede deberse, entre otras
cosas, a la falta de identidad y amor propio.
Una persona con fuerte autoestima
puede escoger el camino del amor o el de la jactancia y la arrogancia. En lugar
de darle gracias al Creador por sus habilidades, por su belleza, por sus
posesiones, se jacta de sus posesiones como si fueran su mérito e ignora a esa
potencia mayor que nos da a cada uno según su sabia omnisciencia. No importando
cuánto te haya costado lograr lo que has logrado, ha sido Dios el que te ha
dado la capacidad de hacerlo.
Para erradicar la envidia es
absolutamente necesario atacar la enfermedad.
Es indispensable encontrar el
amor propio.
No existe ser humano sin dones y
bendiciones.
No todos tenemos lo mismo, pero
todos tenemos cosas bellas, y lo último que un ser humano que no está contento
con lo que es o lo que tiene debe hacer es concentrarse en otros que tienen
lo que él anhela. Es básico que se detenga y se dé una seria y larga cita con
el espejo.
La falta de aceptación personal
muchas veces se debe a heridas del pasado, de la niñez, decepciones familiares,
de amistades, escolares, laborales, … fracasos que han minado la autoestima, no
precisamente sobre la base de la verdad. Algunos ni siquiera conocen el
significado de esta palabra, autoestima, debido a la falta de aprecio en su
familia o sociedad.
La autoestima no debe basarse en
que otros nos acepten o admiren, sino en el reconocimiento propio de lo que
soy, lo que tengo, lo que puedo y lo que quiero. Debo verme detenida y
profundamente y descubrir todo lo bueno que hay en mí y armarme de valor y
fuerza para deshacerme de todo lo malo que no debiera estar allí.
“No somos lo que somos por lo que
hacemos,
sino hacemos lo que hacemos por lo que somos.”
Ami C.B.
Cuando sucumbimos ante un
“fracaso” estamos dejando manifiesto que no tenemos identidad. Nos valoramos
por nuestros logros, en lugar de poner nuestras metas delante de nosotros por
lo que somos.
Nuestros fracasos pueden deberse
a mil razones: un ambiente no ideal, injusticia, exigencias demasiado altas,
falta de misericordia, un mal maestro, estrés, presión, falta de dinero, falta
de recursos, falta de oportunidades, desprecio, … Fracasar no significa
obligatoriamente no ser capaz. Y hasta los fracasos por falta de capacidad
pueden ser un estímulo para lograr la capacidad. Y así es como una persona con
ansias de grandeza debe afrontar las adversidades, en lugar de dejarse carcomer
por la envidia.
Debemos creer en lo que somos, y
esto nos dará todo lo que necesitamos para lograr lo que queremos. Nadie debe
partir del punto de que no puede. Es bueno atreverse a ser irreal, basándose en
la fe en sí mismo, en la determinación y disposición a luchar; trazándose metas
y haciendo planes para lograr grandes sueños. Pero hay que tener conciencia de
que todo esto requiere paciencia y trabajo. Las varitas mágicas todavía no
están a la venta en los supermercados, y las lámparas maravillosas sí pueden
comprarse, pero el genio ya se jubiló. Así que hay que encontrar al genio que
llevamos dentro y poner manos a la obra, haciendo todo lo que sea necesario
para llegar a la cúspide de la montaña.
Hay una envidia que no carcome;
una “envidia” sana, que es la que VE aquello que añora, y lo anhela con
honestidad e integridad. Desear lo que otros tienen no es envidia, es encontrar
una parte de ti que no poseés aún. Reconocerlo es lo que te impulsa a luchar
por lograr lo mismo o algo incluso mayor.
La envidia es odio y
resentimiento por no poder tocar lo que aquél toca, por no poder disfrutar lo
que aquél disfruta. Podemos hacer el experimento inmediatamente y comprobar que
la solución no está en tocarlo ni en tenerlo, porque el disfrute no viene de
“tener”, sino de “ser”.
Sólo una persona que está en paz
consigo misma puede disfrutar sus logros y sus posesiones. Una persona con una
baja autoestima jamás va a encontrar la paz ni la felicidad en ningún logro ni
en ninguna posesión porque no se posee a sí misma.
Lo más aconsejable es empezar por
uno mismo: mi arreglo personal, mi apariencia. Cómo luzco por fuera tiende a
reflejar cómo estoy por dentro. Ocuparme de mi físico acelerará mi
autoaceptación y me dará mayor fe en lo que soy y en lo que puedo ser. Después
de esto puedo ocuparme de mis talentos, mi conocimiento: ocuparme en algún
oficio, en algún estudio, en el aprendizaje de algo que me llama la atención o
en lo que soy hábil.
No haciendo nada nunca voy a
descubrir lo que me gusta o lo que puedo hacer. Es necesario romper la barrera
del: “no servís para nada”, y ponerse en la tarea de descubrir los dones que
Dios depositó en ti. Las observaciones de terceras personas pueden ayudar, o
bien, el detenido autoexamen, con apertura a encontrar cosas maravillosas.
El éxito no está en lograr esto o
aquello, como el mundo nos ha enseñado, nos ha hecho pensar y sentir; el éxito
está en lograr la paz y la alegría contigo mismo y con las circunstancias, y en
conservarlas, venciendo las adversidades.
Esto radica en entender quiénes
somos y en estar dispuestos a hacer lo que sea que tengamos que hacer para
lograr lo que queremos lograr. La paz y la felicidad van a ser entonces la
base, y el fin no podrá alterarlas de ninguna manera, sino sólo acrecentarlas.
¡Entre más cosas alcancés, más
grande será tu paz y más grande tu alegría! ... porque ya no dependerás de lo que hacés, sino de lo que sós.
La paz y la felicidad se convertirán
en componentes de tu vida, y las personas a las que admirás (no envidiás) pueden
convertirse en tus maestros y tus más cercanas ayudas para lograr tus sueños. Y
si no son cercanas, serán un estímulo y una prueba fiel de que lo que anhelás
no es imposible de alcanzar, y esto te dará fuerzas y ánimo para no desistir.
La misma vida te guiará, y
conforme caminás, aprendés y disfrutás, nuevas oportunidades se presentarán y
nuevos sueños nacerán. Con perseverancia y paciencia, realizar tus sueños
lograrás.
¡Nunca envidiés a nadie! Creé en
ti mismo(a), creé en la vida, y esforzate por alcanzar lo que deseás. ¡Pedí,
recibí, da, luchá, trabajá, y disfrutá tener lo que te costó adquirir, y ayudá
a otros a superarse y a lograr lo que otros decían era imposible!!!!
¡Sé feliz!
"Mi trabajo es hacer lo posible
y confiar en que Dios hará lo imposible."
Sesons of the HeartLectura recomendada (inglés):
"Moving into Balance" (Barbara Larrivee) - Aunque no participo de todo el contenido del libro, sí creo que tiene muchas cosas que pueden ser de gran ayuda para lograr una fuerte autoestima. -
Canciones:
Steve Archer: "Through His eyes of love"
Jets: "You´ve got it all over him"
Irene Cara: "What a feeling"
Amy Grant: "I´m gonna fly"
Bee Gees: "More than a woman"
O. Newton John: "Suddenly"
Frozen: "Libre soy"
Elvis Presley: "She´s not you"
J. Travolta, O. N. J.: "You´re the one that I love"
Barbara Streisand: "Where is it written?"
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