martes, 22 de enero de 2019



Una de las principales razones por la que no encontramos solución para los problemas es que atacamos los síntomas y no la enfermedad.
La envidia es un síntoma, no una enfermedad. La enfermedad es el egoísmo, y éste puede deberse, entre otras cosas, a la falta de identidad y amor propio.

Una persona con fuerte autoestima puede escoger el camino del amor o el de la jactancia y la arrogancia. En lugar de darle gracias al Creador por sus habilidades, por su belleza, por sus posesiones, se jacta de sus posesiones como si fueran su mérito e ignora a esa potencia mayor que nos da a cada uno según su sabia omnisciencia. No importando cuánto te haya costado lograr lo que has logrado, ha sido Dios el que te ha dado la capacidad de hacerlo.

Para erradicar la envidia es absolutamente necesario atacar la enfermedad.
Es indispensable encontrar el amor propio.
No existe ser humano sin dones y bendiciones.

No todos tenemos lo mismo, pero todos tenemos cosas bellas, y lo último que un ser humano que no está contento con lo que es o lo que tiene debe hacer es concentrarse en otros que tienen lo que él anhela. Es básico que se detenga y se dé una seria y larga cita con el espejo.

La falta de aceptación personal muchas veces se debe a heridas del pasado, de la niñez, decepciones familiares, de amistades, escolares, laborales, … fracasos que han minado la autoestima, no precisamente sobre la base de la verdad. Algunos ni siquiera conocen el significado de esta palabra, autoestima, debido a la falta de aprecio en su familia o sociedad.
La autoestima no debe basarse en que otros nos acepten o admiren, sino en el reconocimiento propio de lo que soy, lo que tengo, lo que puedo y lo que quiero. Debo verme detenida y profundamente y descubrir todo lo bueno que hay en mí y armarme de valor y fuerza para deshacerme de todo lo malo que no debiera estar allí.

“No somos lo que somos por lo que hacemos, 
sino hacemos lo que hacemos por lo que somos.”   
                                                                                                   Ami C.B. 

Cuando sucumbimos ante un “fracaso” estamos dejando manifiesto que no tenemos identidad. Nos valoramos por nuestros logros, en lugar de poner nuestras metas delante de nosotros por lo que somos.

Nuestros fracasos pueden deberse a mil razones: un ambiente no ideal, injusticia, exigencias demasiado altas, falta de misericordia, un mal maestro, estrés, presión, falta de dinero, falta de recursos, falta de oportunidades, desprecio, … Fracasar no significa obligatoriamente no ser capaz. Y hasta los fracasos por falta de capacidad pueden ser un estímulo para lograr la capacidad. Y así es como una persona con ansias de grandeza debe afrontar las adversidades, en lugar de dejarse carcomer por la envidia.
Debemos creer en lo que somos, y esto nos dará todo lo que necesitamos para lograr lo que queremos. Nadie debe partir del punto de que no puede. Es bueno atreverse a ser irreal, basándose en la fe en sí mismo, en la determinación y disposición a luchar; trazándose metas y haciendo planes para lograr grandes sueños. Pero hay que tener conciencia de que todo esto requiere paciencia y trabajo. Las varitas mágicas todavía no están a la venta en los supermercados, y las lámparas maravillosas sí pueden comprarse, pero el genio ya se jubiló. Así que hay que encontrar al genio que llevamos dentro y poner manos a la obra, haciendo todo lo que sea necesario para llegar a la cúspide de la montaña.

Hay una envidia que no carcome; una “envidia” sana, que es la que VE aquello que añora, y lo anhela con honestidad e integridad. Desear lo que otros tienen no es envidia, es encontrar una parte de ti que no poseés aún. Reconocerlo es lo que te impulsa a luchar por lograr lo mismo o algo incluso mayor. 

La envidia es odio y resentimiento por no poder tocar lo que aquél toca, por no poder disfrutar lo que aquél disfruta. Podemos hacer el experimento inmediatamente y comprobar que la solución no está en tocarlo ni en tenerlo, porque el disfrute no viene de “tener”, sino de “ser”. 

Sólo una persona que está en paz consigo misma puede disfrutar sus logros y sus posesiones. Una persona con una baja autoestima jamás va a encontrar la paz ni la felicidad en ningún logro ni en ninguna posesión porque no se posee a sí misma.
Lo más aconsejable es empezar por uno mismo: mi arreglo personal, mi apariencia. Cómo luzco por fuera tiende a reflejar cómo estoy por dentro. Ocuparme de mi físico acelerará mi autoaceptación y me dará mayor fe en lo que soy y en lo que puedo ser. Después de esto puedo ocuparme de mis talentos, mi conocimiento: ocuparme en algún oficio, en algún estudio, en el aprendizaje de algo que me llama la atención o en lo que soy hábil.
No haciendo nada nunca voy a descubrir lo que me gusta o lo que puedo hacer. Es necesario romper la barrera del: “no servís para nada”, y ponerse en la tarea de descubrir los dones que Dios depositó en ti. Las observaciones de terceras personas pueden ayudar, o bien, el detenido autoexamen, con apertura a encontrar cosas maravillosas.

El éxito no está en lograr esto o aquello, como el mundo nos ha enseñado, nos ha hecho pensar y sentir; el éxito está en lograr la paz y la alegría contigo mismo y con las circunstancias, y en conservarlas, venciendo las adversidades.
Esto radica en entender quiénes somos y en estar dispuestos a hacer lo que sea que tengamos que hacer para lograr lo que queremos lograr. La paz y la felicidad van a ser entonces la base, y el fin no podrá alterarlas de ninguna manera, sino sólo acrecentarlas.

¡Entre más cosas alcancés, más grande será tu paz y más grande tu alegría! ... porque ya no dependerás de lo que hacés, sino de lo que sós.
La paz y la felicidad se convertirán en componentes de tu vida, y las personas a las que admirás (no envidiás) pueden convertirse en tus maestros y tus más cercanas ayudas para lograr tus sueños. Y si no son cercanas, serán un estímulo y una prueba fiel de que lo que anhelás no es imposible de alcanzar, y esto te dará fuerzas y ánimo para no desistir.
La misma vida te guiará, y conforme caminás, aprendés y disfrutás, nuevas oportunidades se presentarán y nuevos sueños nacerán. Con perseverancia y paciencia, realizar tus sueños lograrás.

¡Nunca envidiés a nadie! Creé en ti mismo(a), creé en la vida, y esforzate por alcanzar lo que deseás. ¡Pedí, recibí, da, luchá, trabajá, y disfrutá tener lo que te costó adquirir, y ayudá a otros a superarse y a lograr lo que otros decían era imposible!!!!

¡Sé feliz!

"Mi trabajo es hacer lo posible
y confiar en que Dios hará lo imposible."
                                                                                        Sesons of the Heart




Lectura recomendada (inglés):
"Moving into Balance"  (Barbara Larrivee) - Aunque no participo de todo el contenido del libro, sí creo que tiene muchas cosas que pueden ser de gran ayuda para lograr una fuerte autoestima. -

Canciones:

Steve Archer:  "Through His eyes of love"
Jets: "You´ve got it all over him"
Irene Cara:  "What a feeling"
Amy Grant:  "I´m gonna fly"
Bee Gees:  "More than a woman"
O. Newton John:  "Suddenly"
Frozen:  "Libre soy"
Elvis Presley:  "She´s not you"
J. Travolta, O. N. J.:  "You´re the one that I love"
Barbara Streisand:  "Where is it written?"